Es en mi
trabajo diario en el aula cuando me doy cuenta de que cada vez es más
necesario que la escuela se acerque a la realidad. Por ello, cuando el pasado
curso escolar llegó la primavera, fui consciente de cómo crecía la
inquietud por conocer el euro, la nueva moneda. Esa inquietud llegaba también
a mi clase, de segundo de primaria. Claro está que yo también hice todo lo
posible por potenciar esta situación planteando dudas a los niños y haciendo
que estos estuvieran muy atentos a la información que podían recabar.
Llevaba
un tiempo pensando cómo introducir el euro en clase y me propuse acabar el
trimestre utilizándolo como herramienta de trabajo en el aula en todas las áreas
posibles y, sobre todo, en el área de matemáticas.
Mi
estrategia fue la creación de un supermercado en la clase.
El comienzo
A
la vuelta de vacaciones de Semana Santa empecé a proponer a los niños que
recogieran en casa todos aquellos envases que iban a ir a la basura, por
ejemplo, vasitos de yogures, cajas vacías de natillas, botes de productos de
limpieza, botellas de agua, refrescos... y una vez limpios los trajeran a
clase.
Según
me llegaban, los almacenaba en bolsas al final de la clase, hasta que consideré
que ya teníamos material suficiente para trabajar.
Por
otro lado, fui buscando la manera de conseguir euros, ya que todavía no existían
monedas reales y no abundaba el material impreso. Conseguí unos folletos
informativos y de allí empezamos a recortar billetes y
monedas, a pegarlos para que tuvieran las dos caras y a plastificarlos.
Durante
todo este tiempo, que tampoco fue mucho, los niños insistían en preguntar
para qué era todo aquello que traían y esos euros que recortaban en cuanto
tenían un ratito. Mantener el secreto fue una auténtica prueba, ellos querían
saber y yo estaba deseando contarles mi proyecto para conocer sus reacciones.
Por fin llegó el día y les di la sorpresa, "íbamos a hacer un
supermercado en la clase para jugar".
Los objetivos
La
actividad pretendía abordar los siguientes objetivos:
§
Conocer la distribución de los
productos en un supermercado.
§
Acercar a los alumnos el manejo del
euro.
§
Elaborar problemas matemáticos a
partir de los productos que teníamos.
§
Dar solución exacta a los problemas planteados.
§
Dar una solución utilizando la
estimación.
§
Manejar precios y cantidades
reales.
Conceptos
§
Los números naturales: contar,
ordenar. Relación entre números.
§
Los números decimales.
§
Operaciones con números decimales.
§
El uso de la calculadora.
§
Recogida y organización de la
información.
Procedimientos
Los
contenidos procedimentales en los que centré mi atención fueron la lectura y
escritura de los números naturales y también de los decimales, aunque no
forman parte del currículum de este nivel de primaria.
Otro
procedimiento trabajado fue la estimación.
Para ello tuve que reflexionar sobre qué era prioritario, si los cálculos
exactos (que se podían resolver con la calculadora), o los cálculos
aproximados, fijándome más en el proceso que
en el resultado final. De esta manera los niños fueron capaces de
llenar su cesta de la compra sin sobrepasar los 10€ o adelantarse al cajero
y dejar sobre el mostrador el billete que más se aproximaba al coste total de
su compra.
También
potencié la capacidad investigadora en los niños, al intentar que ellos
crearan sus propias estrategias, utilizando el cálculo mental y la estimación,
para resolver los problemas que otros niños habían elaborado.
Actitudes
Se
potenció el trabajo en equipo. Apareció el interés por conocer la nueva
moneda y todos las posibilidades de trabajo que ofrecía.
Se
valoraron los textos escritos "enunciado
de los
problemas" como reales y cercanos a ellos, teniendo un sentido
para ellos su resolución.
Durante
toda la actividad se mantuvo la clasificación de los productos.
El desarrollo
1.
Montar el supermercado.
Lo
montamos al final de la clase, porque nos iba a acompañar hasta finalizar el
curso. La primera actividad realizada fue la clasificación de los productos
que teníamos para organizar el supermercado de forma ordenada.
Los
niños empezaron a pensar cómo estaban montados los supermercados donde vamos
a comprar, el nuestro debía tener la misma organización: una sección para
productos lácteos, otra para bebidas, una distinta para pastas y harinas, en
otro lugar, separados de los productos alimentarios, los
de limpieza...
2.
Visita a una tienda y recogida de precios.
Una
vez montado el supermercado, me dirigí a una tienda del pueblo para avisarles
de nuestra inminente visita con
el fin
de recoger el precio de los productos que teníamos, para que estos fueran
reales.
Antes
de ir a la tienda, cada niño en clase había elegido unos envases de
productos y había apuntado su nombre y la cantidad o el tamaño que tenían,
por ejemplo, "Agua Fontvella. 1,5 l." en un papelito. Mi única
consigna fue decirles, que en las cifras que íbamos a apuntar era muy
importante la comita que llevaban, debían ponerlas en el mismo lugar, y para
ayudarse podían contar los dígitos que tenían por delante de la coma y por
detrás.
3.
Poner precios a los productos.
Ya
en la clase, cada niño cogió las tarjetillas amarillas que necesitaban para
poner en cada una de ellas el nombre de un producto, la cantidad, si era
necesaria, y el precio.
4.
Elaboración de problemas.
Una
vez realizadas las actividades
anteriores, íbamos elaborando una batería de problemas.
Ya
en el curso anterior, cuando trabajamos con recetas de cocina, elaborábamos
una lista de utensilios y otra de compra que utilizábamos para ir a adquirir
a la tienda los productos que necesitábamos para cocinar.
En
esta ocasión utilicé la lista de la compra para que ellos elaboraran los
problemas. Iba a ser igual que una lista, con la diferencia de que ellos debían
poner el precio de los productos que iban a comprar y la cantidad.
Además
les advertí que los problemas que cada uno hiciese los resolverían otros niños.
5.
Resolver los problemas.
Los
pequeños iban a enfrentarse a problemas que no están recogidos en nuestros
libros de texto; y es que los niños de estas edades no realizan operaciones
con decimales. Por ello les explique, que a la hora de colocar los dígitos
para realizar estas operaciones era muy, muy importante que las comas
estuvieran todas unas debajo de otras. No hubo ningún problema, es más, hubo
algunos alumnos que ellos solos dedujeron donde colocar la coma en la
multiplicación.
6.
La compra en el supermercado.
Esta
última actividad fue la más esperada. Ellos cogían un problema, que ya
estaba resuelto, y se lo llevaban al supermercado en forma de lista de compra.
Los
elementos que utilizábamos para el juego fueron una caja de cartón que
simulaba ser la cesta de la compra y donde echaban los productos que debían
comprar; una caja registradora que elaboramos
con una caja de cartón y en las que hicimos las separaciones oportunas
para tener ordenadas las monedas y billetes según su valor.
Y,
por supuesto, los euros que habíamos elaborado.
Una
vez realizada la compra, los “consumidores” se la llevaban a los dos niños
que realizaban las funciones de cajeros.

Estos
niños-cajeros, una vez que veían
los productos, debían ir a las estanterías a buscar sus precios y realizar
las operaciones pertinentes, dependiendo de la cantidad de productos
comprados. Primero realizaban estas operaciones de
forma
manual sobre papel y después comprobaban sus resultados con una calculadora.
En
ocasiones el resultado de la calculadora no era el mismo que tenían en sus
hojas, lo que originaba muchas discusiones.
Algunas las reflexiones que se oyeron en la caja fueron las siguientes:
§
"seño, se ha equivocado en la leche, porque todas valen
0,85€ y ésta marca 0,04€ y hay mucha diferencia de precio".
§
en un pack de yogures se desata la
polémica porque el problema dice que deben comprar dos danones, y el cajero
dice que no puede vender sólo dos danones, que deben comprar cuatro porque
van en un pack. Al final se resuelve porque en la etiqueta del precio ponía:
Pack danone 2´10€.
También
surgieron estrategias para pagar con los euros: pagaban con un billete grande
para que al devolver los cajeros tuvieran
que hacer operaciones con céntimos o, si lo encontraban difícil, daban los céntimos
justos y devolvían la diferencia de euros.
Otra
de las actividades realizadas fue la descomposición, utilizando los euros y
los céntimos...
Las actividades
§
La primera actividad fue sobre todo
manipulativa, ya que debían elaborar los euros y la caja registradora,
debían buscar envases vacíos de productos de alimentación y limpieza,
limpiarlos y traerlos a la clase.
§
La Segunda actividad podría bautizarse como lógico-clasificatoria,
ya que debíamos pensar como está estructurado un supermercado y tenían que
hacer el esfuerzo de recordar como estaban clasificados los productos en estos
establecimientos "hay que poner juntos todos los productos de igual
tipo".
§
También hubo actividad investigadora, ya que debían
localizar los productos en un supermercado, buscar el precio en euros y
anotarlo en sus tarjetas.
§
La lecto-escritura fue una actividad necesaria
cuando tuvimos todos los datos en nuestro
poder. Entonces
los niños