Ortografía, la gran olvidada

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ORTOGRAFÍA,

LA GRAN OLVIDADA

Pilar Baselga

C.P.R. de CALATAYUD

La única forma de mejorar la ortografía personal es prestar mucha atención a cómo se escriben las palabras cuando leemos.

Esto sólo se logra si existe una fuerte motivación. Un adulto que quiere suplir esa laguna en su formación, un estudiante que se enfrenta a la selectividad y hace un esfuerzo extra… pero es muy difícil en el caso de un niño, que tiene que prestar mucha atención a la grafía para leer y entonar correctamente y, a la vez, al contenido, para comprenderlo. Para él escribir la palabra correctamente es secundario a que se lea y por eso nos contestan “pero se me ha entendido, no” si le decimos que la hierba del campo es con “b” y no con “v”.

Algo similar les sucede a sus profesores. La escuela desea potenciar la expresión oral en los niños y niñas y eso difícilmente se logra si los interrumpimos constantemente para corregir una palabra o una expresión; por otro lado la expresión escrita se trabaja de forma individual y la corrección inmediata o no existe o es muy esporádica. En efecto, si se trata de un texto libre, el maestro o la maestra se lo devolverá corregido, como muy pronto, al día siguiente, y no habrá habido un adecuado “feed-back” entre profesor y alumno (¿por qué lo has escrito así?, para     otra     vez     acuérdate             de que esta palabra viene de..., que se escribe con “b”, piénsalo... ¿es un nombre propio o común?).

Existen muchos métodos y cuadernillos orientados a corregir la disgrafía escolar, algunos se utilizan como apoyo a los ejercicios secuenciados que aparecen en los libros de texto de Lengua desde 1º de Primaria, otros son recopilaciones destinadas a aquellos chicos y chicas más mayores (sobre todo a partir de 4º de Primaria y cuando van a abandonar el Colegio para entrar en Secundaria).

 En primer lugar hay que elegir aquel  o aquellos que mejor cuadren con la personalidad o expectativas de los niños y niñas. No todos los niños de una clase necesitan un cuaderno de ortografía, a menudo lo que sucede es que no necesitan el mismo.

Muchos profesionales de la educación nos preguntamos si hacemos bien en sobrecargar de trabajo al alumno con “una ficha más” y se da el caso de los niños que resuelven correctamente el cuaderno de ortografía y siguen cometiendo enormes disparates cuando escriben en los “otros cuadernos”. Podemos optar por NO aumentar el trabajo imponiendo un cuadernillo extra, que le haría odiar la ortografía, sino por utilizar sistemas alternativos basados en la imagen y las nuevas tecnologías.

 Todos conocemos el sistema ideográfico de Sanjuán Nájera, del que existen cuadernos, barajas y dominós. La idea es muy buena, vincular la grafía de una palabra con la representación de la persona, el animal, la cosa o la acción que representa. Aprovechemos que a los niños y niñas les gusta tanto dibujar como utilizar el ordenador para usar ambas técnicas a favor de la corrección ortográfica.

 El método consiste en dibujar las palabras de forma que contengan la letra o letras dudosas. Así sobre la palabra vaca podríamos dibujar al animal, haciendo coincidir la letra “v” con los cuernos. Puede hasta resultar divertido buscar la forma adecuada en cada caso. Cada dibujo se realiza en una ficha de cartulina en blanco, pues así se puede  mover, cambiar, clasificar en montones (nombres, verbos…; palabras con b y con v…). La palabra debe escribirse en distintos colores (negro para nombres, verbos –en infinitivo- en rojo y adjetivos en verde, por ejemplo).

 

        Las cartulinas deben estar expuestas un tiempo en clase hasta ser sustituidas por otras, pero nunca hay que olvidarlas. Hay que jugar constantemente con ellas: 

§     Realizar un mural con las fichas de… animales, o de la “b”.

§     Hacer un montaje en dina3 en el que “quepan” tres o cuatro fichas elegidas al azar. Dibujar un fondo y hallar un “tema” que dé sentido al mural. Escribir una o varias frases con las 3 ó 4 palabras.

  §     Poner las fichas boca abajo y que alguien les dé la vuelta una a una y se las lea a un niño. El chaval debe decir con qué letra se escribe, o deletrear la palabra. Así “gana” la ficha.

§     Cuando se le lee  una tarjeta, el niño debe  decir otra   palabra   que   tenga  la

misma letra “difícil”…

A la hora de elegir qué palabras dibujar puede recurrirse a los cuadernos y empezar por aquellas que ya se han escrito mal alguna vez. También se pueden hacer listas de palabras por temas que están estudiando (geometría: recta, semirrecta, segmento, ángulo, obtuso, agudo, recto, perpendicular, paralela, oblicua, curva …).

 

 

Una forma de evitar errores es adelantarse al libro y jugar a buscar palabras difíciles en la página o el tema siguiente y escribirlas correctamente en  la pizarra, o buscar palabras con b y v, o que tengan la h…

 De forma paralela hay que utilizar el ordenador porque permite la corrección instantánea de los errores, no dejando que éstos se “aposen”. Los niños pequeños deben usar habitualmente el procesador de textos. Es una utilísima herramienta que le va a permitir poner a trabajar su creatividad y obtener unos resultados mucho mejores en sus redacciones, por no hablar de la presentación. La posibilidad de corregir y rehacer completamente un texto los hace mucho más perfeccionistas.

 Debemos enseñarles a usar el procesador y animarles a que lo usen para los textos libres (una vez impresos, pueden pegarse en el cuaderno de clase) y utilizar la letra manuscrita para la resolución de ejercicios y el copiado. Los niños utilizarán el procesador con la herramienta de ortografía desactivada, ya que la constante irrupción de líneas rojas en la pantalla lo apartará del objetivo fundamental: que escriba un texto rico y consistente. Pero una vez que el alumno esté de acuerdo con su producción, ahora sí, le pasará el corrector automático (la de corrección sintáctica –verde- debe dejarse desactivada siempre) y tomará nota de sus errores.

 Una forma de hacer que el niño escriba es crearle un formato atractivo de diario, con clave secreta para entrar o en una carpeta oculta, para que todos los días plasme en un párrafo de 4 ó 5 líneas sus últimas vivencias. También podemos recurrir al diario de clase.

 La otra posibilidad es usar programas destinados a corregir la ortografía. Además de muchas opciones comerciales que permiten el control individualizado del progreso del alumno, en internet hay una dirección, la del “racó del Clic” que recopila información y materiales. Las actividades –creadas por los usuarios del programa- se organizan en tres índices: por áreas temáticas, por niveles educativos y por idiomas.

La dirección es http://www.xtec.es/recursos/clic

 Esta es una selección para Lengua:

 §     Adivina… adivinanza. Carlos Gutiérrez.

§     Actividades de comprensión lectora. Juan Manuel García Fernández.

§     Dichos 1-2. José A. Ferrández Mora y José M. Mancebo Ibáñez.

§     Jeroglíficos.Joan Antón López.

§     Gusiletras. Daniel M. López Arroyo y Pascual Colón.

§     Jack y las habichuelas mágicas. Antón Prim Prim.

§     El caballo del Rey. Caty Ramis Florit.

§     Sílabas. Celestino Arteta.

§     Sílabas y acentuación. Ester Castejón.

§     Sílabas. Juan José Mate Molina.

§     Animalmanía. Mª Nuria Torrents.

§     Animaladas. Daniel  Mª López Arroyo.

§     Sopa de letras. Antoni Miguel.

§     Comprensión lectora. Mª  Nuria Torrents.

§     Textos. José Manuel Beltrán Urcelay.

 Ojo con el uso del diccionario. Exigir al niño que lo consulte cada vez que tiene una duda es un auténtico suplicio al que nosotros también nos resistiríamos, ellos más aún porque tienen muy poco manejo. Si pregunta o cuando ha cometido un error es bueno hacerle pensar de tal forma que identifique para siempre la palabra. Esto puede hacerse de varias formas:

 §     Recurriendo a una palabra de la familia que sea más sencilla (absorber es con “b” porque sorbo o sorbete son con b; en herbívoro la primera es con “b” porque viene de “hierba”, los que comen hierba y la segunda con “v” como carnívoro u omnívoro –y se le puede explicar que viene de devorar-).

 §     Recurriendo a una regla de ortografía fácil de recordar “m antes de p” o “bra, bre, bri, bro, bru siempre con “b”, o a un truco: se escribe “ha” cuando podemos cambiarlo por “han”, y “a” cuando esto es imposible (la película ha estado muy bien, las películas han estado muy bien).

 §     Si alguna palabra se “encasqueta” hay que buscarle las vueltas con alguna regla mnemotécnica sencilla que haga referencia a una imagen –que luego puede dibujarse-, al nombre de un familiar, un  juguete o un personaje de ficción. La palabra víbora (que es la excepción a una regla), por ejemplo, yo la memoricé así: primero la pequeña (v) y luego la mayor (b).

 Una referencia a los dictados. No es correcto     hacer   dictados-sorpresa,    es

decir, coger cualquier texto y leérselo al chico para que lo copie lo más fielmente posible. Hay que hacerlos de otra forma: que lea un fragmento en un libro de texto, o literario, del periódico… advirtiéndole de que debe fijarse muy bien para, a continuación, dictárselo. Debe ser corto para que el niño ponga mucha atención. Se trata de consolidar las palabras bien escritas y de que no vea nunca esas palabras mal escritas, ni siquiera por él mismo.

 Otra posibilidad de dictado es leer una regla de ortografía sencilla, escribirla y dejar que el niño la tenga delante, en la pizarra o en su cuaderno y entonces dictarle palabras que respondan a la regla, nunca más de diez.

 Una buena estrategia para fijar la ortografía en los alumnos de último ciclo de Primaria y en Secundaria es ir a la caza de erratas en los rótulos de las tiendas, folletos publicitarios, textos periodísticos... Una Olimpiada Ortográfica que cace “gazapos” aquí y allá puede ser un buen certamen para todo un trimestre del curso.

 Los concursos de deletreado, y  todos aquellos tipo “pasapalabra”, “letras arriba”, “cifras y letras”... hacen las delicias de los chicos desde los 10 años y pueden adaptarse muy bien a una enseñanza activa y lúdica de la ortografía.

 Una última cosa: las tildes son importantes aunque en los primeros cursos parezcan secundarias. El alumno debe copiarlas todas y marcar el acento de izquierda a derecha, diferenciándolo claramente del punto de íes y jotas.  Las palabras invariables deben acentuarse en la pizarra y corregirse cuando se han copiado o escrito sin tilde. El tratamiento de las palabras variables debe ir paralelo a su incorporación “teórica” como categorías gramaticales (“el” artículo nunca lleva tilde y eso debe aprenderse entre 2º y 3º de Primaria. Cuando más tarde llegue el pronombre será fácil acentuarlo). También es muy importante que los niños separen bien las sílabas, si no será muy difícil hacerles comprender más adelante diptongos e hiatos y no acentuarán bien.

 

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